La empresa textil Alal solicitó ante la Justicia santafesina la apertura de un concurso preventivo de acreedores, al asegurar que no puede afrontar sus deudas tras el cierre de sus plantas en Goya (Corrientes) y en Villa Ángela (Chaco).
El 28 de enero la firma bajó las persianas en su fábrica de Goya y dejó a 260 trabajadores sin empleo. La intervención de un juzgado de Reconquista se explica porque allí tiene su sede comercial. El expediente quedó radicado en el Juzgado Civil y Comercial de la Primera Nominación, a cargo del juez Franco Raschetti, quien deberá resolver si admite el proceso.
En paralelo, un juez laboral de Goya hizo lugar a amparos de los despedidos y ordenó el pago inmediato del 50% de las indemnizaciones. La empresa sostiene que solo puede afrontar ese porcentaje, mientras los trabajadores anticipan que continuarán reclamando el total que les corresponde.
El desenlace judicial será clave para definir el futuro de la firma y las posibilidades de cobro de los exempleados.
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