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Periodismo de Investigación

Larregain invitó a los jóvenes a «no dejar de soñar»

El aliento de Monseñor y la emoción de los peregrinos. En la largada de los peregrinos sobre la Ruta 12. «A no perder la esperanza», remarcó José Adolfo Larregain antes de la partida. Este sábado, miles de jóvenes y adultos comenzaron su tradicional caminata de fe hacia la Basílica de Itatí, partiendo desde el empalme de la Ruta Nacional 12 y la Ruta Provincial 43. El encuentro religioso contó con la presencia del arzobispo de Corrientes, quien brindó su bendición para brindarles fuerzas a los fieles. Se registraron numerosos testimonios de aquellos caminantes que, impulsados por la esperanza y el agradecimiento, iniciaron el sacrificio.
Antes de la largada, Monseñor Larregain ofreció sus palabras a los presentes, destacando tres pilares fundamentales: «Sanar, soñar y servir». Con relación al difícil contexto nacional, el religioso remarcó que «en una Argentina difícil, en tiempos complejos, no hay que perder la capacidad de soñar y de soñar en grande». Consideró este esfuerzo físico como un «ensayo» de cara a la visita del Papa prevista para noviembre y alentó a los caminantes: «A no perder la esperanza, la confianza, la fraternidad por sobre todas las cosas, de aprender a compartir y a sostenernos unos a otros».
Entre la multitud, las historias de los peregrinos reflejaban distintos motivos para realizar la travesía. Un hermano franciscano capuchino que vive en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, realizó la caminata por primera vez: «No tengo ilusiones, vengo a disfrutar nomás», comentó con alegría. Aníbal compartió su experiencia tras más de una década participando: «Hace más de diez años que camino. Y siempre pongo catorce o quince horas. Siento que ella me llama». La motivación del agradecimiento también se hizo presente en otro peregrino que viajaba junto a su hijo desde el barrio Quinta Ferré: «Conocí hace veinte años y llegamos. Le agradezco a Dios y a la Virgen todo lo que tengo».
El esfuerzo de los caminantes cuenta con un fuerte operativo de asistencia. Manuela, servidora de San Francisco Solano, detalló su labor como parte del equipo de sanidad: «Somos 50 de apoyo para 70 peregrinos. Los asistimos en lo que necesiten, desde una aspirina hasta subir al colectivo si no pueden seguir».
Incluso, la fe no distingue edades. Juanita, una mujer mayor que decidió peregrinar por primera vez, relató emocionada: «Le pregunté al padre si podía caminar con ellos porque ya estoy viejita, pero con el corazón muy joven. Ofrezco mi sacrificio para visitar a la Virgen». Y a su lado, Gonzalo, que realiza el trayecto junto a su hijo por segundo año consecutivo, resumió el espíritu de la jornada: «La fe es lo que te está movilizando. Fe, mucha fe. Mamá María nos lleva».
Diario época