No son solo estadísticas. Para evitar ser pobres, las familias necesitan generar $1.531.473 al mes. Aunque la inflación mensual se desaceleró, el costo de las canastas: Básica y Alimenticia siguió en alza. En junio, solo para comer todos los días, un hogar de cuatro integrantes tuvo que destinar $690 mil. Para muchos argentinos la meta es «llegar a fin de mes».
Hacer rendir al máximo los ingresos es la dinámica implementada en muchos hogares.
Más allá de la desaceleración de la inflación reflejada durante el primer semestre de 2026, el encarecimiento del costo de vida volvió a reflejarse en el valor de las canastas que utiliza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para medir la pobreza y la indigencia. Es que, de acuerdo a la medición oficial, durante junio una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos en edad escolar necesitó ingresos mensuales por $1.531.473 para no quedar por debajo de la línea de pobreza; mientras que requirió $689.853 para cubrir únicamente los alimentos indispensables y evitar caer en la indigencia.
Los datos oficiales muestran que durante el sexto mes del año la Canasta Básica Total (CBT) registró un incremento del 2,2% respecto de mayo, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 1,3%. La diferencia entre ambas mediciones radica en que la CBA contempla exclusivamente los alimentos necesarios para satisfacer los requerimientos nutricionales mínimos de un hogar; mientras que la CBT incorpora además otros gastos esenciales, como transporte, indumentaria, salud, educación, servicios y otros bienes básicos para la vida cotidiana.
CONFORMACIONES
Los ingresos necesarios según el tipo de hogar también dejan expuestas las asimetrías, ya que el INDEC también publica los valores correspondientes a otras conformaciones familiares. Para un hogar hipotéticamente integrado por una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años, siempre considerando que la vivienda es propia y no se paga alquiler, fueron necesarios $549.203 para superar la línea de indigencia y $1.219.231 para no ser considerado pobre.
Una familia compuesta por una pareja y tres hijos necesitó ingresos de $725.573 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y $1.610.772 para afrontar el costo de la Canasta Básica Total. Estos valores representan los ingresos mínimos requeridos para acceder a un conjunto de bienes y servicios considerados indispensables por el organismo estadístico.
QUÉ MIDE CADA CANASTA
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) determina el umbral de indigencia. Su cálculo se realiza tomando como referencia los requerimientos nutricionales mínimos de un adulto equivalente un varón de entre 30 y 60 años con actividad moderada y se elabora a partir de los hábitos de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO).
A partir de esa base, el INDEC construye la Canasta Básica Total (CBT), que incorpora los gastos no alimentarios mediante la aplicación del denominado coeficiente de Engel, un indicador que refleja la relación entre el gasto destinado a alimentos y el gasto total de los hogares. De este modo, la CBT incluye consumos indispensables vinculados con vivienda, transporte, salud, educación, indumentaria, comunicaciones y otros servicios necesarios para mantener un nivel de vida considerado básico.
Concepto de «adulto equivalente»
El organismo aclara que el valor de las canastas varía según la composición de cada hogar. Para ello utiliza el concepto de adulto equivalente, una metodología que asigna diferentes ponderaciones de acuerdo con la edad y el sexo de cada integrante. El costo final surge de multiplicar el valor de la canasta correspondiente a un adulto equivalente por la cantidad de adultos equivalentes que conforman cada grupo familiar.
Los montos necesarios para superar las líneas de pobreza e indigencia difieren según el número de integrantes y sus características demográficas. Un indicador clave del deterioro del poder adquisitivo. Los valores de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Total constituyen una de las principales referencias para medir la evolución del poder de compra de los hogares argentinos.
Mientras la CBA fija el ingreso mínimo para cubrir únicamente las necesidades alimentarias esenciales, la CBT establece el umbral a partir del cual un hogar puede afrontar también el resto de los gastos indispensables para la vida cotidiana. Su evolución mensual permite dimensionar cuánto deben incrementarse los ingresos familiares para evitar caer en situación de indigencia o pobreza.
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